El jugador de poker maníaco

Hay jugadores de poker que llamamos “maníacos”, porque se sienten impulsados mano tras mano ya sea a subir o, por lo menos, igualar las apuestas de sus rivales. No hacen check, no se retiran… simplemente siguen adelante.

Estos jugadores son rivales relativamente fáciles de enfrentar, porque sabemos que pagarán nuestras subidas y re-subidas y, en el caso de que sea suya la apuesta, es altamente probable que no tengan una buena mano.

Por supuesto que hay que ser prudente: no olvidemos que su compulsión a igualar nos obliga, en cierto modo, a subir cada vez más nuestras apuestas. Por eso el farol y el semi-farol serán dos armas que usaremos poco: no dejarán que les quitemos su dinero sin dar batalla antes. Además, difícilmente entren en tilt, ya que suelen mantener el buen ánimo sin importar lo que pase, y siempre son amables.

No es un jugador agresivo y no suele tomar la iniciativa, sino que seguirá adelante con su mano pase lo que pase, respondiendo a las apuestas ajenas. No es que este tipo de jugador no esté consciente de que perderá la mayoría de las veces: lo sabe, pero su objetivo es probablemente uno diferente al nuestro: no busca ganar, sino pasar un rato, divertirse, conversar. La paciencia no es su principal virtud, sin embargo, y juega en forma “desinteresada”.

Si bien un rival de este estilo es interesante, varios en la misma mesa no es la mejor opción, ya que es probable que lleguemos al river con varios jugadores en el bote, en cuyo caso dependeremos mucho más de las cartas que nos hayan tocado en suerte que de nuestra habilidad en el poker.